domingo, 27 de febrero de 2011

KN


Fui a ver a Kate Nash en el Teatro Coliseo.
En primer lugar estuvo Loli Molina como soporte. Tocó alrededor de cinco o seis canciones. Una chica jóven y simple, pero al mismo tiempo tímida y chistosa. Sólo con su presencia y su guitarra supo entretener al público. Sus letras y melodías eran muy dulces y sus palabras entre canción y canción hicieron reír al público.

Yo compré la entrada de $320, que correspondía a la primer fila de la
super pullman. Sin embargo, debido a la no totalidad de la venta de entradas, sumado a que los acomodadores no eran las personas más inteligentes del teatro y gracias a la buenísima onda de Kate -que hizo parar a todo el Coliseo y pegarse al escenario- terminé estando en la fila diez, sólo a unos quince metros de ella. Otros, incluso, tuvieron el placer de estar más cerca.
Es extremadamente genial el carisma que tiene. Hace chistes y juega con el público constantemente, ya sea entre canción y canción o durante las mismas. Cuando podía tomaba té calentito para calmar un poco su garganta, -o como ella le dice: "magic drink"-.
El cierre del show fue ella loquísima parada sobre el piano y tocando con los pies.
Hizo
un
muy buen repertorio de canciones. Fue un sabio balance entre su primer CD y el segundo, siendo equitativa en cuanto a la elección de temas lentos y movidos.
Uno de los mejores recitales a los que fui y, sinceramente, espero que vuelva porque merece ser vista y aplaudida. Hace que la plata que uno pagó por el recital valga totalmente la pena.



foto tomada por mua